Siempre he creído que el conocimiento se adquiere para aplicarlo de forma personal, pero también para compartirlo con otros.Frente a los que piensan, y practican, que el conocimiento sobre una determinada materia es algo personal e intransferible, pues transferirlo (compartirlo) significaría perderlo; yo opino que la riqueza del conocimiento reside precisamente en la capacidad de compartirlo con otros.
Cuando tu tienes (o crees tener) conocimiento acerca de cualquier tema y lo compartes, no pierdes tu conocimiento, sino que tienes la posibilidad de multiplicarlo ó corregirlo con las aportaciones de los otros. Y ello conlleva un incremento de tu sabiduría.
Es esa una de las razones por las que me he decidido a escribir este Blog, pensando quizás en que lo que yo expongo le pudiera interesar a alguien. - Y he de reconocer que me encuentro gratamente sorprendido que en menos de una semana ya hayan pasado por aquí mas de 100 lectores (no esperaba que hubiera más de 10).
Ahora compruebo que mi práctica del conocimiento coincide con las tesis de los grandes “gurús” del tema. Y es que hace 10 años el conocimiento solo estaba en manos de unos pocos. Hoy vivimos la “Era de la Información” , y gracias a Internet y la Revolución 2.0 el saber ya no solo no ocupa lugar ,sino que está en todas partes y cualquiera puede acceder. Se ha socializado y globalizado.
En estos momentos de difícil coyuntura económica, el éxito será de los que innoven y “amplifiquen” sus tradicionales planteamientos. Antes quizás eso se hubiera hecho siguiendo las indicaciones, sin discusión, del jefe, ó en el mejor de los casos siguiendo las doctrinas de un experto, de una persona con talento, de un genio,…, pero ahora las grandes ideas surgen de la inteligencia colectiva.
Hemos de fomentar la implicación personal, provocar e incentivar la participación para estimular la sabiduría del grupo. La mejor idea surgirá del “brain storming”, el debate y la discusión del conjunto y no de la individualidad.
Para atraer clientes hay 2 fases fundamentales por las que se ha de pasar, considerando que de su acertada ejecución dependerá en gran medida el resultado final. Dichas etapas son definir “asépticamente” el destino o producto para el que queremos atraer clientes y por otra parte definir las acciones a realizar para conseguir los objetivos planteados.
En ambas fases de la comercialización considero imprescindible la participación de la inteligencia del grupo, de la comunidad, pues de ahí surgirá la innovación, primer paso del éxito.
Compartamos en beneficio propio y dejemos aportar a los demás para conseguir nuestros fines.





