domingo, 24 de mayo de 2009

El rincón de mi memoria

Me encanta pasear. Pasear es una de mis aficiones preferidas y no me importa tanto el destino de mi camino sino el camino que hago al andar, como decía el poeta. Siempre que puedo voy a pie a los sitios, y si no tengo que ir a ningún sitio, también.

Ayer paseando,…, me encontré con mi memoria al descubrir las carrozas de la cabalgata de la Expo 92 que se muestran en el Parque de María Luisa de Sevilla.

Mil reflejos vinieron, de pronto, a mi mente de tan magno acontecimiento y, los 17 años ya transcurridos, se convirtieron en un instante para revivir lo vivido y reflexionar sobre la gracia que se perdió,…, al ritmo de la letra de esa “sevillana” que cantaba el trovador de la ciudad.



Sevilla fue en 1.992 sede de un evento llamado universal, lo que provocó que la ciudad se anticipase al siglo XXI contando con modernas infraestructuras y equipamientos.

Pero solo quedó ahí, como reina por un día, sin aprovechar como yo creo que se debería haber aprovechado para el futuro. Un futuro que hoy es el presente. Una herencia de elementos innovadores que hoy podrían estar dando servicio a una ciudad y formando parte de nuestra oferta turística.:

¿Qué fue del monorraíl?, ¿qué fue del telecabina?, ¿qué fue del Palenque?, ¿qué fue del microclima?, ¿qué fue del apeadero Ave en la Cartuja?, ¿qué fue de la Torre Panorámica?, ¿qué fue de tantos pabellones?, ¿qué fue de…?

No sé por qué no se aprovecharon tantos y tantos elementos. La respuesta, como muchas veces, la tendrá la política y los intereses encontrados.

Pero como sevillano siento pena y nostalgia por lo que pudo haber sido y no es.

Los hechos que acontecen tienen su momento, y no tiene sentido revivirlos salvo en momentos de nostalgia, pero pocas ciudades han celebrado tan importantes acontecimientos como lo fueron la exposición del 29 y la del 92. Y aparte del afortunado legado urbanístico que dejaron también pudieron dejar ó incluso pueden dejar todavía, un legado turístico.

Quizás un museo, un centro de interpretación, ó un espacio expositivo de lo que fueron ambas exposiciones podrían convertirse en atractivos añadidos a nuestra oferta cultural y turística.

Ahora que se habla de añadir nuevos atractivos turísticos a la ciudad de Sevilla para reactivar su demanda, yo no soy partidario de inventar y crear sino de amplificar y actualizar los atractivos que ya tenemos ó hemos tenido. Pero de eso ya hablaré con detenimiento en otra ocasión.

1 comentario:

elviajeroinvisible dijo...

Comparto, amigo Enrique, el desencanto que destila tu post reflexivo acerca de la herencia abandonada del 92. Es una auténtica pena que no sepamos rentabilizar nuestro pasado. Hemos sido una potencia en la Historia de la Aeronáutica y, sin embargo, nos permitimos el lujo de no disponer de un Museo de la Aviación. Tampoco de la Historia Naval, ni del tabaco, ni... Y ello no debemos achacarlo exclusivamente a los gobernantes. Pienso que es una cuestión de identidad colectiva. En esta bendita ciudad parece que sólo es motivo de movilización ciudadana las cuestiones del balompié... Volviendo al hilo inicial, es una pena que no sólo hayamos conseguido rentabilizar la herencia de la Expo 92 sino que encima nos permitamos el lujo de abandonarla.