El Registro de Turismo de Andalucía cuenta en la actualidad con un total de 421 inscripciones para la construcción de nuevos hoteles en el conjunto de la Comunidad Autónoma.Desgraciadamente la construcción de un nuevo hotel, es un hecho que, a veces, obedece a causas como un capricho, diversificación de inversiones, especulación, aprovechar una subvención, oportunidad de mercado (inmobiliario),…, e incluso interés político.
Cuando ello se produce, y desgraciadamente son muchas las veces, constato que no se tiene en cuenta, como se debe, el uso futuro del edificio hasta que el proceso constructivo termina.
Un hotel es un negocio y como tal ha de ser diseñado y construido.
La concepción del hotel debe comenzar, incluso antes de elegir el espacio donde se ubicará. La situación geográfica del establecimiento determinará en gran medida la vida, como negocio, del hotel. No hay situación buena ni mala, aunque se ha de reconocer que unas son mejores que otras.
Normalmente el terreno donde se ubica ya nos viene predeterminado, por lo que, como bien inmueble que es, no se puede trasladar a una localización más favorable. Pero si se puede diseñar un tipo de hotel acorde con el lugar donde se ubica.
Encuentro innumerables similitudes entre un hotel y un barco en muchos sentidos, y mientras que el barco navega por el agua, el hotel navega con el rumbo de una cuenta de resultados en el agua del mercado.
Por ello, es como si un armador encargara a un astillero un nuevo barco precioso, con los últimos adelantos en confort y navegación pero que al ser botado no flotase.
Pues bien, nosotros los hoteleros nos encontramos con hoteles que antes incluso de ser “botados” no superan las pruebas de flotabilidad. Y a pesar de todo hemos de hacerles navegar. Lo curioso es que conseguimos no solo que “flote” sino que surque el mar viento en popa; aunque no a toda vela, sino a todo “sin sabores y esfuerzos”.
No alcanzo a comprender por que en incontables ocasiones se le presta total atención al aspecto constructivo del inmueble y no se le guarda el debido esmero al negocio que ha de generar tras su apertura.
La construcción de un edificio es finita y supone gasto, mientras que la marcha de ese edificio como hotel puede ser infinita y suponer ingresos.
Sin embargo al negocio solo se le presta la atención correspondiente, (y que atención ¡!) cuando el hotel abre sus puertas y no genera la rentabilidad esperada.
Yo he tratado profesionalmente dicha situación tanto desde la posición de director (muy complicado) como desde la posición de comercial (desesperante)
Pero también tengo, y he tenido, la fortuna de participar en proyectos hoteleros privados en los que, desde su diseño o construcción, se tienen en cuenta los criterios profesionales cuyo fin es la rentabilidad hotelera del negocio.
Las diferencias en un caso y otro no son notables sino sobresalientes en cuanto a la positiva evolución del negocio y de los profesionales que lo componen
Confío en que gran número de esas 421 nuevas inscripciones reseñadas al inicio, correspondan a proyectos profesionales de hoteles por el bien de los inversores y de los hoteleros que después tendremos que llevarlos.

1 comentario:
Cuanta razón tienes, tods y cada unas de tus palabras stan cargadas de razón.
Curioso que la gente se asesore para compras de 30.000 euros y no lo haga en las de 30 millones de estos.
Gracias a Dios la cosa cambia te lo digo por experiencia.
Enhorabuena por el blog, y suerte en tu nueva aventura Enrique.
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