viernes, 10 de julio de 2009

Director de Hotel: "Especie amenazada"

¿Está desapareciendo la figura del director de hotel?

Abordo un tema delicado que estoy seguro provocará, cuanto menos, gran inquietud. Estoy siendo testigo últimamente de una decisión empresarial que, me sorprende a la vez que, me preocupa enormemente.

Conozco hoteles donde se ha suprimido la figura del director. Si, estimado internauta, has leído bien, hay hoteles que no tienen director, lo han quitado, se cree que no es necesario y que su figura es prescindible.

Confío en que sean ejemplos aislados, consecuencia de situaciones particulares ó de la actual crisis económica. Espero no estar asistiendo a la extinción de mi "especie", pero es una realidad confirmada ya en algunos hoteles.

"Dueños individuales" ó "Consejos de Administración", propietarios de hoteles han decidido eliminar la posición del director de su hotel para asumir directamente funciones operativas, ó en todo caso delegar en un coordinador, persona de su confianza que, sin experiencia ni formación acorde, les reporta sobre la operación hotelera.

El empresario se ve obligado a participar, de forma intensiva, en el “día a día” de la gestión del establecimiento, manteniendo encuentros y reuniones continuas con los principales responsables departamentales (Alojamiento, Restauración, Ventas) a los que marcan objetivos, transmiten estrategias y exigen resultados.

Los propietarios, que han decidido suprimir al director, aluden razones de coste en su decisión y buscan “democratizar” la estructura de la empresa, estableciendo un organigrama “plano” de mando.

Compruebo que esta decisión se produce en hoteles independientes que antes tenían un director de muy elevado salario y plenos poderes para decidir. Estos directores tenían nulos elementos de control por parte de la propiedad, salvo la presentación del balance económico del hotel. Cuando el resultado económico ha dejado de ser, de manera sorprendente, el esperado por la propiedad, ésta en vez de responsabilizar al individuo, ha “culpado” a su posición como director.

En otros hoteles la decisión de eliminar la figura del director era “crónica de una muerte anunciada” pues se ha debido al propio carácter del propietario, quien se ha dado cuenta de que no le necesita. Ha sido siempre el propietario quien, verdaderamente, ha realizado las funciones de dirección. Para esos propietarios, el director siempre ha supuesto un obstáculo, del que han sentido celos y un coste añadido más pues nunca le han dejado ejercer como tal.

Los mallorquines dicen que “entre lo mucho y lo poco está la mitad”. Entre las propiedades que dan al director “poderes plenipotenciarios” y aquellas propiedades que no le dejan trabajar, existe un punto intermedio consistente en dejar ejercer al director como tal, a la vez que se establecen mecanismos de control para evaluar periódicamente su gestión.

Aún es pronto para calcular los resultados de los hoteles donde se ha tomado la decisión de suprimir al director, pero, en todo caso, espero que situaciones particulares no afecten al futuro de mi profesión de director de hotel, necesario “lince” y responsable de la buena marcha de un hotel.

“Salvemos al Director de Hotel”

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